"Dios crea a Adam, crea una compañera idónea, Eva". Eva fue creada porque Adam se sentía sólo, lo tenía todo, menos compañia, vivía en soledad, y ese fue su reclamo a Dios. El necesitaba de una pareja. Este sentimiento que invadió a Adám no ha cambiado mucho el día de hoy.
Por ejemplo, cuando tenemos una relación PF (Polvo Fijo), aunque científicamente el sexo es bueno para la salud, te pone de mejor ánimo, y mucho mejor cuando la otra persona es "ufff" en la cama se vuelve exquisito; tratamos de satisfacer la necesidad del cuerpo, sexo, pero no la soledad; a esto le llamo "subasta". Este tipo de relación es la menos aceptada en la sociedad, pero es la más deseada por todos, estar con alguién cuando ambos coinciden en el deseo sexual y no tener compromisos "sería grandioso", también nos subastamos cuando estamos con alguién pero nuestra mente y corazón pertenecen a otra persona, horrible pero cierto. Y la última y peor es cuando ambos desean estar juntos, y dejan que cualquier ridículo motivo lo impida, y por esto únicamente son PFs. Debido a la desesperante soledad abrimos la puerta a la subasta de cariño y sin darnos cuenta nos vendemos al mejor postor, negociamos nuestra soledad con caricias, besos, abrazos, o por la simple necesidad humana de tener sexo. En la vida cotidiana, sino amamamos, tratamos intensamente de estar con alguién para satisfacer la necesidad de la compañia, y nos equivocados subastando el cariño y aunque lo sabemos, continúamos. La subasta de cariño te desilusiona, te hace sentir que el amor no existe, manda la autoestima más abajo del suelo, nos llena de culpa (goma moral), nos derrota y nos deja un mal sabor de boca "una vez más perdimos la esperanza de ganarle a la soledad". La subasta de cariño no remueve la soledad, no crea momentos de compañia. La subasta de cariño no nos deja tener con quien hablar, con quien dormir abrazados, por quien preocuparse o con quien ver tv. La subasta de cariño nos deja más solos, frustrados y dolidos.





