El recibimiento de la noticia conmociona a la familia, no por él, no por ella, si no, por el bastardo que venía en camino. No puede ocultarlo más, su virginidad ha desaparecido, su óvulo se ha unificado con el esperma, se encuentra embarazada; Sin pensarlo se marcha de su casa con el responsable de su engendro; Consecuencia del acto de una noche de sexo o de amor; Se conocían, si, se amaban, no lo sé, se amaron, eso creo, eso espero, estuvieron juntos hasta el día de su muerte, y al final fueron cinco bastardos.
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Su madre camina directo al cuarto de su hija, llena de furia y rencor, pregunta con tono de voz enérgico que se vuelve acusador "¿Es cierto lo que me han dicho?", no la deja responder, "¿Estás embarazada?", continúa, "¿Que va a decir la gente?, ¿Que te has creído?, ¿Cómo pudiste?, ¡No te quiero en mi casa!, ¡Te largas de aquí con ése don nadie!", pero en ese preciso momento, entra su padre al cuarto y la defiende, "Ella de mi casa no se mueve, es mi hija, y se quedará aquí, no irá a la calle!", la hija llena de asómbro lo único que hace es llorar, mientras escucha las humillantes palabras de su madre; Su madre pregunta nuevamente "¿Y quien es el cobarde que te dejó embarazada?", la hija calla, su padre interrumpe "Eso no importa, yo me haré cargo de la criatura".
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Su hija ojeaba el periódico, y no pudo contener el llanto, la publicidad de ese día tenía que ver con la noticia recibida la noche anterior, ambas se encontraban sentadas en la mesa del comedor, era la hora del desayuno del 15 de agosto del año 1999, su madre sin asómbro le dice "Ya lo sé, estás embarazada", su hija queda boquiabierta, al percatarse que, para su madre ya no era noticia, pero como podía saberlo, no hay explicación, talvez el instinto materno, talvez Dios. La hija continúa llorando, su madre se levanta, la abraza con amor, y le dice, "No tengo dinero, pero hasta donde las fuerzas me den, te ayudaré!".
Son tres situaciones de una misma sangre, son tres generaciones de bastardas, son tres reacciones diferentes, son tres épocas en una misma tierra.
Muchas veces me pregunté porque mi madre actuaba de esa manera, ahora que estoy en sus zapatos, la entiendo! Entiendo porqué no quería que yo estuviera poniéndome las mismas medias, ahora entiendo porqué me dijo que criar a un hijo es muy duro, ahora la entiendo.
Si hoy, yo siento los prejuicios de la sociedad, y que se "supone" que estamos en una época más "abierta", "más liberal", vayámonos unos treinta o cincuenta años atrás, e imaginen como se sentían todas las mujeres que tuvieron bastardos como yo.





