diarios de scooter

Anoche

Anoche mi cuerpo lloró, un fuerte dolor lo estremeció, me tumbó en la cama, no me dejaba respirar, la migraña nubló mis ojos, no respondían y las lágrimas se escapaban cayendo por mis mejillas hasta no sé donde, los escalofríos sellaron mi boca y no me dejaron hablar. La fuerza que mueve mi cuerpo quedó rezagada en algún lugar y la ropa del día se convirtió en mi pijama. Abracé mi almohada para no gritar, una inyección de droga lícita, una pastilla y un té tranquilo me hicieron quedar dormida.

Mi cuerpo llora llora de enfermedad.

Escribir algo más...

Puedo escribir...

cuando estoy muy feliz, muy triste, muy enojada, muy eufórica,
cuando siento pasión roja.

Y me cuesta escribir...

cuando pienso en que me van a leer y cuando tengo un sentimiento mayor por alguien dating. Me cuesta pero aún así lo hago, y escribo metafóricamente.

Me gustaría poder escribir de política y economía y ser menos cursi cuando lo hago.

Sólo son cosas de la vida... porque escribo cuando lo necesito.

Ya no existe....

Ni la oportunidad ni el deseo,
se han quedado envueltos en las sábanas blancas y
se fueron desvaneciendo con el abrazo de los pies desnudos
donde una vez acariciaron todo su cuerpo.

Ya no existe la ilusión ni la picardía,
ya no cabe lugar para el engaño,
ya está todo descubierto,

ya no existe la esperanza de la perfección,
ya no existe la comunicación visual,
ya no existe las miradas profundas al corazón.
ya no existe, ya no cabe, ya desapareció...

CERRADO

de temporal a indefinidamente.

Por falta de inspiración,
por sobrecarga de trabajo,
por falta de tiempo,
y porque no hay ganas.

Me quieren callar

Una de las cualidades, debilidades, virtud o desvirtud de mi personalidad para muchos o para pocos, es que necesito decir lo que siento, escribiéndolo, hablándolo, o gritándolo, se que la última no es a mejor manera, pero estamos en proceso de cambio, algún día lo diré de una mejor manera. Necesito decir lo que siento, porque si no lo hago siento atada mi garganta con un gran nudo, que me ahoga y me sofoca. A raiz de esto muchos me tachan de grosera, lo cuál por ahora no me importa mucho.

Lo que si me importa es que estoy aprendiendo a:

- Poner límites entre mi vida y la de los demás.
- A pensar lo que debo decir y cuando lo debo decir, no me gusta apresurarme, porque cada vez que lo hago salen más palabras hirientes que sabias.
- Decir lo que siento/pienso cuando esté tranquila y sin enojo; Para que el mensaje que quiero comunicar sea interpretado de la manera que yo lo siento/pienso.

[...]

Hace una semana tomé una decisión que era crítica para mi, podía hacerlo de dos maneras, tomarla e irme sin dejar huellas ni palabras (esta era la opción más fácil), ó irme dando una sincera explicación del porque me iba.

Resulta que lo hice de la segunda manera, conforme iba explicando mi situación y el porque de ella (mis necesidades); De manera decente e indirecta me comenzaron a callar para que no pudiera terminar de decir lo que NECESITABA decir; lo cuál no me gusto para nada, cuando esto me sucedió le pedí a la persona que por favor me dejára terminar de hablar y de decirle lo que había dentro de mi, y porque había tomado esa decisión, con mil costos me dejaron terminar de hablar. Al final me sentí un poco confusa, pero logré decirlo, lo que no creía era que la otra persona me hubiera escuchado, un par de días después me convencí que si me había escuchado detalladamente.

Lo que aprendí fue que:

- NO me voy a quedar callada,
- NO voy a dejar que me pisoteen dejándome callar,
- Que debo aprender a escuchar a las personas que necesiten hablarme.
- Y por último la única forma de que te des cuenta que estás haciendo algo mal, es que alguien te lo diga, y como dicen por ahí "Si no tienes un amigo que te diga la verdad, búscate un enemigo que lo haga"

Vientos de cambio

Durante estas semanas he tenido una transición enorme, he tomado decisiones críticas, decisiones que sé que tendrán enorme transcendecia en lo que soy ahora y en lo que pretendo ser.

he cambiado de trabajo,
he cambiado de estilo de trabajo (de oficina a teleworking),
he cambiado de estilo de vida,
he cambiado el estilo de vida de los que viven conmigo,
he cambiado de comida,
he cambiado mi manera de pensar,
inclusive he cambiado de entrenador.

Estos cambios me han costado, me han costado mucho, inclusive me han hecho flaquear, y casi caer.

Han sido tantos cambios juntos que hoy reflexionando pensé como hago para soportarlo, definitivamente solo Dios, y con El las motivaciones que me da, por eso las escribí aquí

Arroz con mango y coco...

Exito

Comí arroz con mango y coco "it wasn't a mess", no podía faltar el delicioso pollo, sin obviar la entrada que fue de lo mejor, y si a éso le sumamos "El amor en los tiempos de cólera" (La pelicula), + un delicioso postre, y que el shabbat comenzará viernes por la noche, y terminará sábado a debido tiempo, lo único que tengo que decir es que quedé sin palabras.

Realmente necesitaba descansar, y lo hice, sin querer de la manera más suculenta que hay!

Además si tuviera que pasar por el estrés de éstas dos últimas semanas de nuevo, sabiendo que voy a tener al final una recompensa de ésta magnitud, lo volvería a soportar encantada :-D

Y por último me encantó esta foto!

pd: Si mami, ahora le llaman así!

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