Ni la oportunidad ni el deseo,
se han quedado envueltos en las sábanas blancas y
se fueron desvaneciendo con el abrazo de los pies desnudos
donde una vez acariciaron todo su cuerpo.
Ya no existe la ilusión ni la picardía,
ya no cabe lugar para el engaño,
ya está todo descubierto,
ya no existe la esperanza de la perfección,
ya no existe la comunicación visual,
ya no existe las miradas profundas al corazón.
ya no existe, ya no cabe, ya desapareció...





