Las ramas de los árboles bailaban al son del viento,
las montañas eran más oscuras que el cielo de la noche,
las luces de la ciudad debajo de la luna,
sus labios húmedos y cálidos que le besaban tiernamente,
abrazándola, dándole la seguridad que hacia erizar su piel.
Al estremecer de sus endorfimas la miró, se detuvo un momento, le acaricio su cuerpo.
Sintió ese momento o años atrás en ese momento el deseo irremediable de hacerla suya,
habrá pasado mucho tiempo, muchas historias, o muchas otras, pero ese día estaba ahí,
con ella, deleitando su cuerpo, su pasión, sus respirar.
Volvió al pasado, la buscó de nuevo, la tuvo en su presente.





